“LA HORA DEL LOBO”

Los abusos y la corrupción en el manejo de los servicios de inteligencia han producido un estado de total indefensión que no se repara con meros cambios de denominación




Se viven días extraños en la Argentina, aunque ello era previsible de que pasara. Sabotajes a los silo bolsas en los campos de la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, el impulso de una escandalosa causa por espionaje ilegal llevado a cabo por el gobierno de Macri y la interminable paralización de la justicia ha desatado una catarata de consecuencias que en apariencias, nadie esperaba que podía suceder. A la par esto, la pugna por continuar con el procesamiento de las causas en la que la ex presidente CFK se halla imputada, se tiñe de intriga cuando uno de los testigos más importantes como era su secretario personal, aparece asesinado en Santa Cruz. Sin dudas, todo muy turbio.


Retrotrayéndonos en el tiempo, ningún funcionario político habría esperado que situaciones como las que acabamos de citar, pudieran llegar a suceder. Y es que no solo se trataba de una absoluta falta de previsión e interés por atender a contingencias futuras que podían afectar al estado en sus áreas más sensibles, sino también, revelaba el grado de mediocridad y complicidad de esos mismos dinosaurios de la política ante ese sistema mafioso de cosas del que cada gobierno que paso por la Casa Rosada saco beneficios.


¿De qué sistema hablamos? Nos referimos a ese que debiera velar por la seguridad del estado, la llamada “inteligencia” o también conocida por estos lugares como “servicios”, que debiera estar centrada en recabar y producir información vital, desde hace décadas solo ha servido a propósitos sectoriales y partidarios de cada gobierno entrante sin avocarse a tratar los temas que hacen a la seguridad nacional del estado. Apelando a la ironía usted podría preguntarse ¿Qué estado?


Ciertamente que la pregunta no es tonta. Las actuales circunstancias han dejado cabal muestra de la absoluta ausencia del estado como un ente preparado para desplegar acciones concretas tendientes al bien común. Dado que la presunción de un estado nos hablaría de una infraestructura organizada destinada a servir a los propósitos de la administración de gobierno de un país, en el caso argentino podemos ver que hace tiempo que esa organización no se avoca a atender los intereses estratégicos del estado como tal sino, los intereses particulares de quienes detentan temporalmente el poder.


Es por ello que las lealtades de varios de sus cuadros no son al estado, sino a funcionarios y grupos que con el paso de los años, han construido su propio poder a costa de aquel.


Por supuesto que esto no es un mal único de Argentina, pero no al grado de haberlo convertido en un mero ente burocrático parasitario sin más fines estratégicos que la de proveer asistencialismo. Y esto también ha corrompido a los servicios de inteligencia.


Desde hace décadas que ésta rama de la seguridad estatal venía deteriorándose. La corrupción, el oportunismo, la venalidad y el tráfico de influencias han sido algunos de los males que infectaron hasta el tuétano a la entonces Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) pero también a cada sector de la inteligencia de las FFAA y de las policías que aprovechan su posición para (por medio de los llamados agentes inorgánicos) llevar adelante sus propios negocios ilícitos. Y si bien el gobierno de CFK derogo las actividades de inteligencia de cada fuerza militar (Ejército, Armada, Fuerza Aérea) la herencia de un cuadro indeterminado de personal civil dedicado a estas tareas (PCI) que fue reclutado por finales de los años sesentas y comienzos de los setentas, no les ha impedido que hagan sus negocios personales (y en muchos casos familiares) contrariando la ley que regulaba su actuación (Ley 18.503) ¿Y qué hizo el gobierno Kirchnerista sobre esto? Nada.


Actualmente muchos de estos ejemplares prestan sus servicios de buchones para personajes adinerados e influyentes involucrados en causas judiciales. En este último sentido, algún desprevenido puede estar en su barrio o en su edificio sin saber que hay uno de estos elementos que (bajo la fachada de un simple vecino o de un comerciante) está observándolo, interceptando y grabando sus llamadas por algún motivo que no tiene ninguna vinculación gubernamental.


Los avances tecnológicos han ayudado a que este tipo de prácticas ilegales que invaden gratuitamente la intimidad se hallan vuelto mucho más comunes de lo que la gente cree. El uso de “trolls” y Software espía (proveídos por agencias externas) para invadir las comunicaciones digitales, fue uno de los elementos caracteristicos a la llegada de Mauricio Macri al gobierno. Pero esta maña no fue ajena a sus predecesores. Casos como “Dark Star” en la era CFK para espiar a periodistas y opositores, los aprietes mediante los “carpetazos” de la entonces SIDE de Stiusso y las manipulaciones informativas para –por encargo de Tel Aviv y DAIA- fabricar relatos y causas (como fue la acusación de terrorismo a los hermanos Salomon) son un resumen de esas prácticas.//////////////..............

Comentarios

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    Nada diferente sucedió durante el gobierno de Macri con operaciones montadas por el inorgánico agente Marcelo D´Alessio y sus confesados contactos con el Departamento de Estado norteamericano y el Mossad que a su vez tenía una incógnita relación con la entonces ministra de seguridad Patricia Bullrich, hasta las operaciones de escarmiento digital de la AFI valiéndose de una conocida tuwitera y de una controvertida mujer como Natacha Jaitt (muerta en extrañas circunstancias) para conocer oscuros secretos y amedrentar a sus opositores. Esto no puede más que indicar la ausencia de un organismo estatal que monopolice estos mecanismos de inteligencia y mucho menos la autoridad política del gobierno, lo que termina por evidenciar un estado de total anarquía del cual sacan provecho las mafias que administran sus propios negocios dentro del estado.


    Los escándalos de espionaje ilegal (con la participación de ciertos periodistas) y la conveniente muerte de un testigo clave como Fabián Gutierrez que formo parte de los negociados de la era kirchnerista y quien a su vez estaba dispuesto a revelar muchas cosas, nos habla de ello. Este ex secretario privado de los Kirchner además de haber amasado una fortuna imposible de explicar (con 36 propiedades inmobiliarias de valuaciones millonarias) al abrirse las investigaciones por causas de corrupción en la “década ganada”, Gutierrez decidió colaborar con la justicia y por ese motivo fue calificado como testigo arrepentido causando sin lugar a dudas la molestia en los círculos K y obviamente de la Campora. Y sin ponernos a juzgar sobre la culpabilidad o no de los involucrados en cada uno de estos casos, podemos ver una misma lógica en el proceder: La mano negra de los servicios.


    El único aporte que dejo CFK a este campo fue la de cambiar la denominación de SIDE a una muy llamativa AFI que solo es, un cambio cosméticamente gramatical manteniendo su estructura y contenido solo que con diferente envoltorio.


    Décadas de completo descontrol político y absoluto desconocimiento de un área tan delicada como lo es la inteligencia, está haciendo sentir sus consecuencias. Los ejemplos de esto son tangibles. Así desde los atentados en Buenos Aires a comienzos de la década de los noventas, los chantajes políticos denominados “carpetazos” hasta la ocurrencia de oscuras situaciones que nunca se aclararon (como fue la desaparición de Julio López), son el marco de una situación inmanejable.

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